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BONSAIS. REPORTAJE FOTOGRÁFICO.

El arte del bonsai nace en China. Hay diversas referencias con respecto a la fecha de inicio de este arte. Citaremos la fecha más antigua dada por Peter Chan en su libro “Bonsai. El arte de cuidad y cultivar árboles miniatura.” donde afirma que hay evidencias de que ya por el año 2000 a. C. los chinos cultivaban plantas en recipientes como parte de la jardinería habitual.

La primera mención del arte del bonsai nos conduce hasta la época de los Ts’ing (249-206 a. C.) donde aparece el término Pun-sai, que se escribe con el mismo signo de escritura que el japonés bonsai, que significa “árbol sin paisaje en cuenco”. Ya en la dinastía Han (215-206 a. C.) se habla de Pun-ching, que significa “árbol con paisaje en maceta o bandeja”. En la actualidad muchos maestros chinos se refieren a las dos formas de bonsai con el concepto de Pen-jing.

 
 

El cultivo de árboles en macetas puede venir probablemente de los principios del Taoismo, que cree que la representación de ciertos fenómenos naturales, tales como montañas o árboles, les permite centrarse en las propiedades mágicas que contienen y obtener así sus poderes. Cuanto mayor es la reducción del tamaño, mayor se creía en la concentración de poderes mágicos.

Desde China estos árboles comenzaron a llegar a Japón como regalo para la nobleza y los samurais. El primer registro auténtico japonés de bonsai aparece en 1.309 en una pintura sobre pergamino de Takakane Takashina, en Kasugagongen-genki. El bonsai era muy conocido y apreciado por la aristocracia. El periodo Tokugawa (1600-1868) fue una época de paz lo que favoreció el desarrollo de las artes. Hacia el final del periodo tanto el bonsai como otras técnicas japonesas de horticultura llegaron a altos niveles de perfeccionamiento. A finales del siglo XIX cae el gobierno feudal y Japón entra en el mundo moderno. Es entonces cuando la cultura del bonsai se fue introduciendo poco a poco en todas las clases sociales. En 1935 se reconoció en Japón el cultivo del bonsai como arte.

Los árboles naturalmente enanos se coleccionaban y colocaban en macetas, pero a medida que creció la demanda se desarrolló la idea de mejorar la forma de esos árboles salvajes dándoles una forma característica utilizando distintas técnicas como la poda o el alambrado. Se desarrolla pues los distintos estilos tradicionales que representan las posibles situaciones y condiciones medioambientales en las que se desarrolla el árbol. Los distintos estilos son:

Chokkan: Vertical formal.
Moyoqui: Vertical informal.
Shakkan: Inclinado.
Fuki Nagashi: Barrido por el viento.
Kengai: Cascada.
Han Kengai: Semicascada.
Yoseue: Bosque.
Hiki dachi: Escoba.
Netsura nari: Unidas por la raíz.
Sekjoju: Raíces sobre piedra.
Ishi auki: Plantado sobre una roca.
Shidore zekiri: Llorón.
Sokan: Troncos gemelos.
Sankan: Tres troncos.
Kabu dachi: Múltiples troncos.
Saikei: Paisaje.
Bunjin: Literario.

Podréis ver la descripción de algunos de estos estilos en los comentarios de las fotos.

Actualmente predomina una mayor elasticidad y libertad para elegir el estilo y forma aunque hay una serie de elementos que siempre deben tenerse en cuenta. Es importante recalcar que un bonsai, aunque pequeño en estatura, debe ser sano y crecer vigorosamente por lo que se le debe administrar la nutrición adecuada para su desarrollo máximo. Un árbol que está desnutrido o falto de vigor no es bueno. Para que un producto terminado se califique como bonsai deberá normalmente poseer apariencia de árbol. También es posible la “miniatura de las miniaturas” que es el caso del bonsai “mame”.

Los bonsais fueron presentados en Occidente en 1898 con motivo de la III Exposición Universal de París. También se presentaron en una exposición en Londres en 1909. Actualmente en todos los países se conocen los bonsais, se crean asociaciones y clubes en los que se reúnen los aficionados y especialistas del bonsai, tratando de adaptar las especies propias de cada país al arte del bonsai.


LA INFLUENCIA DEL BUDISMO ZEN

El arte del bonsai no quiere ser una mera reproducción de la naturaleza, aspira a simbolizar o contener la naturaleza en un árbol miniatura.

El Budismo llegó a Japón a través de China en el siglo VI y fue transmutándose en la forma únicamente japonesa que conocemos como Zen.

La dificultad que hallan la mayoría de los occidentales en comprender el Zen, radica en que éste es más una forma de vida que una religión convencional, no existen leyes fijas o dogmas. Se insiste mucho en la autodisciplina, contemplación e ideas preconcebidas.

Su atractivo para los occidentales radica en su aparente simplicidad, su tolerancia y atmósfera de libertad, y en la paz espiritual a conseguir mediante la práctica de la meditación.

El arte se estudia en Japón no sólo por el Arte en sí sino para lograr un conocimiento espiritual. Esta es la base para entender el estudio por los japoneses de la pintura, la poesía, arreglo floral y jardinería o actividades tan diversas como la práctica del Judo o el Karate, o la ceremonia del té.

De esta forma el Budismo Zen se introduce en todos los aspectos de la cultura japonesa.

El Zen concibe la vida como una unidad de la que el Hombre, el Arte y la Naturaleza son componentes armónicos e inseparables.

Del mismo modo el árbol bonsai representa algo mucho más amplio que sí mismo; de hecho, el lento cultivo del bonsai y la paciencia necesaria para nutrirlo a través de sus diversas etapas de crecimiento puede ser en su conjunto una especie de meditación.

Al cultivarlo, el individuo puede llegar a una más profunda apreciación del proceso de la vida, una especie de unidad con la Naturaleza.

Bibliografía:
"Manual de Bonsai" de Anne Swinton, Ediciones Omega, S.L.


PÁGINAS WEB DE INTERÉS :
http://www.qcbonsai.org/articles/qcb_rv_bjmt_sr.html
http://www.fuenterrebollo.com/Bonsais/bonsai.html
http://usuarios.lycos.es/Artemi/index.html.htm
http://bonsaimania.com/index.html


Grupo de Estudio de la AMGK

Texto: Samantha Hernández Diederichs
Susana Moreno Aranda
Fotos: Susana Moreno Aranda

Diciembre, 2003

 














































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